Quisiera dormir, despertar, no soñar nunca más. Pero por el momento solo siento dolor.
Me acuesto en la cama y me hecho de viaje. El techo fondo y oscuro. Es que mi luz se desvanece con cada mirada profunda a la realidad. Las palabras flotan como pequeños pedazos de aire a mi débil mente. Y cada nueva mirada a la realidad es una cachetada a mi cara. Yo que alguna vez creí saber algo del mundo, yo que con mi prepotencia creí haberlo entendido. ‘Que ingenuidad la mía’, pienso.
Escribo para expulsar a mis demonios de adentro. Escribo porque no puedo hablar, porque me faltan las palabras y quizás a esa altura ya ni se como se habla.
Hoy camino por las calles, pero no quiero opio ni poesía, no, no por hoy. No por hoy que ya lo tuve demasiado. Que no sé de donde saque energías para pararme y actuar.
Hoy me desperté con ganas de no llorar y salir a vivir la vida de siempre, de todos. Solo quisiera una vida normal, una vida donde no tuviera que pensar tanto, porque una vida así duele demasiado y no se hasta que punto soy capaz de soportarlo. Y lloro, lloro porque no aguanto sentir tanto. Lloro porque no soy ni más diferente que nadie, porque soy nada y acepto mi insignificancia ante al mundo. Porque algún día trate de ser algo y ahora veo lo inútil e ingenuo de mi deseo.
Y quizás lo mejor si sea morir.
Me acuesto en la cama y me hecho de viaje. El techo fondo y oscuro. Es que mi luz se desvanece con cada mirada profunda a la realidad. Las palabras flotan como pequeños pedazos de aire a mi débil mente. Y cada nueva mirada a la realidad es una cachetada a mi cara. Yo que alguna vez creí saber algo del mundo, yo que con mi prepotencia creí haberlo entendido. ‘Que ingenuidad la mía’, pienso.
Escribo para expulsar a mis demonios de adentro. Escribo porque no puedo hablar, porque me faltan las palabras y quizás a esa altura ya ni se como se habla.
Hoy camino por las calles, pero no quiero opio ni poesía, no, no por hoy. No por hoy que ya lo tuve demasiado. Que no sé de donde saque energías para pararme y actuar.
Pienso en mi dolor. Lucho contra algo que ni siquiera sé lo que és. Lucho porque mi dolor simplemente sobrepasa cualquier ganas de una vida normal. Pensar es transgredir callado.
Hoy me desperté con ganas de no llorar y salir a vivir la vida de siempre, de todos. Solo quisiera una vida normal, una vida donde no tuviera que pensar tanto, porque una vida así duele demasiado y no se hasta que punto soy capaz de soportarlo. Y lloro, lloro porque no aguanto sentir tanto. Lloro porque no soy ni más diferente que nadie, porque soy nada y acepto mi insignificancia ante al mundo. Porque algún día trate de ser algo y ahora veo lo inútil e ingenuo de mi deseo.
Y quizás lo mejor si sea morir.
Nenhum comentário:
Postar um comentário