Íbamos como de costumbre caminando por la 13. Él como siempre prendiendome las manos y yo tratando de soltarlas, de caminar libremente. Íbamos al centro, al bar ese de la señora gorda y buena gente. Era un jueves oscuro y frío como costumbran ser los días de Bogotá. O un martes, no me acuerdo. Caminábamos jugando a los besos y cachetazos como dos púberes en descubierta del amor. Aunque ya fuera algo grande, habia de hecho recién descubierto el amor. Él nose, poco fue que me contó sobre su pasado y todo lo que sabía eran nombres y quehaceres de tantas mujeres desconocidas. No sé si fueron importantes y tampoco le pregunté. Habiamos hablado tantas veces sobre el pasado pero nunca sobre los amores, quizás no le importase tanto. Pues bien, de esa noche me acuerdo de la gente del bar, de las cervezas. No se porque pero siempre íbamos a tomar en el mismo chuzo. Habia algo de magico y sombrio en ese lugar. Encontrabamos artistas, punketos, cirqueros. Todo tipo de gente de lo mas loca. Besos, saludos, que tal parcero!- cada día era una aventura. Ir resbalandose en las sillas y mesas y conocer cualquier persona. Qué más amigo, un traguito, un garrito, le gusta el perico? Y encontrarse con el mas diverso tipo de gente en el chorro. Malabares, payasos, sombreros y magia. Habia porfin conocido la vida. Y después regresar a su casa y soñar mas una vez. Dormir tranquilos y despertar dispuestos. Esa era la vida. Podríamos pasar días y noches en el mismo sitio y sin embargo sentir todo tan diferente. Cada dia, cada segundo, repleto de fantasia y emoción. La vida afuera se nos pasaba y poco nos dabamos cuenta. Nos encerramos en un mundo completo y fascinante. Que importaba saber si el sol indicaba un nuevo dia? Que importaba dormir temprano si no teniamos que levantar al dia siguiente? Todo eso eran cosas infimas al lado de lo grandioso que era estar alli, viviendo todo eso. Que importaban los juanes, las marias, el trabajo y los dias si nos teniamos a nosotros y estabamos al fin en paz. Que miedo pudiera tener yo al mirarlo a los ojos y sentirme acogida sin tener que decir una sola palabra? Que rabia, odio o desprecio le pudiera tener al mundo si todo era perfecto y lindo? Que muerte pudiera esperar yo mas que un tranquilo adiós del paraiso de edén?
Nenhum comentário:
Postar um comentário